Ella quiere dejarme, pero le voy a dar una paliza en la mesa de la cocina.
Mi esposa me dice que quiere dejarme porque no soy un hombre atento. Es cierto, no estoy enamorado y no me gusta llevarla a cenar, pero follo mejor que nadie y no voy a dejar que me deje. Llegué a casa y resulta que había cambiado las cerraduras de la puerta, pero la convencí para que la abriera y así poder hablar. Pero cuando abrió la puerta, lo que hice fue acorralarla contra la mesa y meterle la polla por el culo. La perra gimió como nunca antes, y espero que quede claro que no puede dejarme porque soy el único hombre que puede hacerla disfrutar así.