Una madrastra alemana le da a su hijastro su primera experiencia sexual con eyaculación interna.
No es bueno con los números ni con la planificación, pero su esposa lo dejó con un hijo a su cargo y se siente perdido. Desesperado por la ayuda de una mujer y sintiendo que sus posibilidades se agotan, decide comprar a una alemana para que lo ayude con el niño. Ella llega unos meses después y se hace cargo por completo del niño y de la casa. Es muy estricta, ya que le da al niño la misma educación que ella recibió; sin embargo, cuando el niño crece un poco, la engaña y la convence de que en su país, la primera experiencia sexual de un niño siempre es con su madre. Luego, ella le da una eyaculación facial por su cumpleaños número 18.