Mi psicóloga era guapísima y decidí acostarme con ella.
El chico, muy guapo y muy rico, se había metido en muchos problemas por su adicción al sexo; la fortuna de sus padres se despilfarraba a diario en prostitutas, y no contento con eso, pagaba a las prostitutas de sus amigos y a las mujeres que lo acompañaban las 24 horas del día. Su familia lo obligó a ver a un psicólogo, o sería desheredado; lo único que amaba más que a las chicas era el dinero, así que no se opuso a ir. Este chico tan astuto contrató a una joven psicóloga a la que quería seducir. Después de 20 sesiones exigidas por sus padres, la chica entró en la consulta vistiendo solo lencería muy sexy y decidió terminar las sesiones de una manera interesante.