Mi prima, muy emocionada, me invita a su casa para tener sexo.
A mi prima le encanta el sexo duro, y a mí me encanta follarla, así que cuando me pide acción, no dudo en ir a su casa para darle lo que quiere. Hoy está sola porque su novio y su hermana no están, así que me llamó. Me dijo que no era obligatorio, porque entendemos que hay un virus circulando y no deberíamos salir. Pero obviamente, estaba tan cachondo como un tigre enjaulado, y ver la oportunidad de follar fue como ver oro. Mi prima es una pequeña rubia zorra; abre las piernas para mí y le encanta ver mi polla deslizarse dentro de su coño. Me susurra al oído: "Sigue, cariño, no pares", y no puedo evitar excitarme y querer meterle la polla bien adentro.